HUNGRÍA 1 ESPAÑA 1
21 de agosto de 2002. Amistoso (Homenaje a Puskas)
20:30 horas. Estadio Nacional "Ferenc Puskas" de Budapest (Hungría).
14.000 espectadores
HUNGRÍA
ESPAÑA
  • Kiraly
  • Casillas (Real Madrid)
  • Ricardo (Valladolid), 46'
  • Bodnar
  • Puyol (Barcelona)
  • Urban
  • Korolovszky, 47'
  • Marchena (Valencia)
  • Juanito (Betis)
  • Dragoner
  • García Calvo (At. Madrid)

 

  • Sebök
  • Raúl Bravo (Real Madrid)
  • Juanito (Betis), 60'
  • Gyepes
  • Mendieta (Barcelona)
  • Joaquín (Betis), 46'
  • Lisztes
  • Babos, 47'
  • Orbaiz (Ath. Bilbao)
  • Valerón (Deportivo), 60'
  • Miriuta
  • Xavi (Barcelona)

 

  • Löw
  • Kabat, 76'
  • Vicente (Valencia)
  • Feher
  • Halmosi, 47'
  • Raúl (Real Madrid)
  • Tamudo (Español), 46'
  • Tokoli
  • Kenesei, 62'
  • Morientes (Real Madrid)
  • Sergio (Deportivo), 60'

Entrenador:
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Entrenador:
Iñaki Sáez

GOLES:

0-1 (54'): Tamudo.

1-1 (72'): Miriuta

Debutantes: Marchena (Valencia), Juanito (Betis), García Calvo (At. Madrid), R. Bravo (R. Madrid) y Orbaiz (Ath. Bilbao)
Árbitro: Helmut Fleischer (Alemania)

Amonestaciones: Puyol.

 
 
El primer gol llegó a los nueve minutos de la segunda mitad, cuando

España no pudo imponerse al débil equipo húngaro

Empate insulso en el homenaje a Puskas

21-08-2002. Iñaki Saez hizo su debut como entrenador de la Selección española en un partido que no pasó de ser un ensayo de pretemporada para el combinado nacional con vistas a la clasificación de la Eurocopa 2.004 que se disputará en Portugal. España debutará contra Grecia en esta fase preliminar el próximo día 7 de septiembre en Atenas.

De este España-Hungría sólo se acordarán los debutantes y Ferenc Puskas, en honor del que se celebraba el partido y con cuyo nombre ha sido bautizado el Estadio Nacional de Budapest. El ex-delantero del Real Madrid en las décadas de los años cincuenta (llegó al Real Madrid en 1957) y sesenta (jugó su último partido con el equipo merengue en 1966) fue internacional por ambas naciones: 84 veces con Hungría, país del que era originario, y 4 por España. Fue el capitán de la legendaria selección hungara que resultó imbatida desde 1950 hasta 1954 y que logró el histórico triunfo ante Inglaterra en Wembley en el mes de noviembre de 1953 por 3-6, fecha en que algunos han trazado una linea divisoria en la historia del balompié (era la primera vez que los inventores del fútbol perdían en su casa). No es exagerado decir que aquella Hungría de Puskas, Czibor, Hidegutti, Kocsis- que perdió incomprensiblemente la final del Mundial de 1954 frente a Alemania y que se deshizó tras la invasión de Hungría por los tanque soviéticos en 1956- se considera el mejor equipo que ha existido hasta jamás.

Nada que ver con la pobre imagen que llevan mostrando las selecciones nacionales de Hungría desde los años setenta y de la que el partido de hoy ha sido una buena muestra. Los jugadores españoles acusaron en general la baja forma lógica en pretemporada. La primera mitad fue mala por ambas partes. Los húngaros estaban únicamentre atentos a defender. Lo de intentar meter goles no está en el diccionario de este equipo. Una sola vez remataron a puerta en los primeros cuarenta y cinco minutos y el balón se fue lejos de la meta de Cañizares. Pero se replegaban bien. No era tanto mérito suyo como de la exasperante lenitud del equipo español, incapaz de profundizar en las jugadas o de encontrar espacios para crear peligro. A ello ayudaba la segura, pero muy estática zaga hispana, de la que sólo uno de los muchos debutantes, Raúl Bravo, se incorporaba hacia posiciones avanzadas, de forma que los atacantes de Iñaki Saez se encontraban siempre en franca minoría.

El gol llegó a los nueve minutos de la segunda parte. El seleccionador español había realizado numerosos cambios tras el descanso. Dos de los recien incorporados protagonizaron el tanto. La jugada fue del bético Joaquín que centró para que Tamudo consiguiera de cabeza su primer gol como internacional. Era la tercera vez que vestía la camiseta nacional. El juego se animó en esta mitad y a punto estuvieron los húngaros de lograr el empate poco después del gol español, tras un fallo de Ricardo que dejó el balón a merced de un delantero rival que envió la pelota al poste con toda la portería para él. Más fortuna tuvo el veterano Miriuta -el mejor hombre los húngaros- cuando iba media hora de juego desde el descanso. Con un fuerte zurdazo batió batió al cancerbero español. Justo lo contrario que le ocurrió a Joaquín, quien minutos despues realizó una jugada individual que hubiera merecido el calificativo de extraordinaria si después de hacer lo más difícil superando a uno tras otro de los defensores hungaros, incluido el guardameta, no hubiera lanzado el balón al lateral exterior de la red con toda la puerta a su disposición.

A medida que el partido avanzaba hacía su final los húngaros fueron equilibrando el control que durante todo el tiempo había tenido España, poniéndole en algún que otro apuro. También los pasó Hungría, pero el marcador ya no se movió.