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Nace la Furia Roja Desde sus inicios (en las Olimpíadas de Amberes de 1920), la Selección Española de Fútbol fue conocida con el sobrenombre de la Furia Roja. En realidad, fueron los italianos quienes apodaron así a nuestro equipo nacional. Ellos le llamaban la Furia Rossa. Furia hacía referencia al ímpetu que ponían al, entonces naciente en nuestro país, juego del football los primeros internacionales españoles. Rossa (roja), por el color de la camiseta. El partido más emblemático de aquella Furia Roja es el tercero que disputó la Selección en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920 ante Suecia. Era el primer torneo que jugaba el equipo nacional español y la consecución de la medalla de plata en la cita internacional futbolística más importante de la época (el primer Mundial no se jugaría hasta 1930) constituye uno de los grandes éxitos internacionales de la historia del deporte de nuestro país.
La Selección, poco antes de
acudir a Amberes. 1 de septiembre de 1920. Amberes (Antwerp). VII Juegos Olímpicos ESPAÑA 2 SUECIA 1 ESPAÑA: Zamora (Barcelona); Vallana (Arenas de Guecho), Arrate (Real Sociedad); Samitier (Barcelona), Belauste (Atlethic de Bilbao, capitán), Sabino (Atlethic de Bilbao); Pagaza (Arenas de Guecho), Sesúmaga (Arenas de Guecho), Patricio (Arenas de Guecho), Pichichi (Atlethic de Bilbao) y Acedo (Atlethic de Bilbao). SUECIA: Zander; Nordesnskiold, Lund; Oijermark, Vicksell, Gustavson; Begrstrom, Olsson, Karlson, Dahl y Sandberg. ÁRBITRO: Mauro (Italia). GOLES: 1-0 (25'): Dhal. 1-1 (50'): Belauste 2-1 (75'): Acedo. DEBUTANTES: Sabino (Atlethic de Bilbao). Con este partido nace la “furia roja”. Para la historia queda el grito de Belauste a Sabino, cuando éste sacaba un golpe franco: “¡Sabino, a mí el pelotón, que los arrollo!”. Y lo cumplió. Belauste entró a cabecear el balón con tal furia, que metió el esférico en la portería en compañía de medio equipo sueco. Supuso el tanto del empate, que luego Acedo -hermano del bisabuelo de José María Aznar- convirtió en victoria con un nuevo gol. El desarrollo del encuentro resultó muy virulento. Los suecos se habían retirado de la competición, pero un día antes anunciaron su presentación en el partido, y el ambiente entre los dos equipos estaba muy caldeado. Además, los jueces de línea eran un español- Manolo de Castro, directivo del equipo y cronista deportivo- y un sueco, lo que no contribuyó a tranquilizar la situación. Dahl, de cabeza, abrió el marcador en el minuto 25 aprovechando la falta de entendimiento entre Samitier y Zamora. La remontada española se produjo en la segunda parte (minutos 50 y 80). Los suecos pudieron igualar el resultado al ejecutar un penalti con que fue castigado el equipo español casi al final del partido, pero Olsson lo lanzó muy lejos de la portería, por lo que recibió la irónica felicitación de Samitier. La furia rossa. Al día siguiente la Selección jugó otro partido contra Italia a la que vencimos 2-1 y tres días más tarde contra Holanda a la que el equipo de Zamora arrasó 5-1. Con estos triunfos, España, que había ganado su primer partido ante los favoritos daneses y perdido contra Bélgica -la anfitriona del torneo- el segundo, consiguió la medalla de plata en la primera competición en que participaba. El recibimiento de los hombres de Amberes a su vuelta a España fue apoteósico. En San Sebastián celebraron un encuentro de exhibición en presencia de Alfonso XIII, que felicitó personalmente a los jugadores. Y el éxito en el torneo olímpico contribuyó de manera extraordinaria al definitivo desarrollo y popularización del fútbol en nuestro país. A partir de aquellas Olimpiadas cuando la Selección española viajaba a Italia, los transalpinos decían “aquí llega la furia rossa”. Belauste. El nombre completo de Belauste era nada más y nada menos que José María Belausteguigoitia Pagazaurtundua. Formó parte del equipo del Atlethic de Bilbao que consiguió el histórico 12-1 frente al Barcelona en San Mamés la temporada 1930-31 (Bata consiguió siete de los doce, que siguen siendo el record de goles anotados por un solo jugador en un encuentro de la Liga española, marca que después igualó Kubala). Sabino Bilbao Líbano, a quien hizo famoso Belauste con su grito, jugaba también en el Atlethic y fue el único debutante de la Selección en aquel partido.
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